
La intensificación de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, marcada por aranceles recíprocos del 145% y 125%, está provocando una desaceleración en la producción de fábricas chinas. Empresarios reportan cancelaciones y suspensiones de pedidos por parte de clientes estadounidenses, afectando la manufactura de productos como jeans, suelas de zapatos y electrodomésticos.





